¿Por qué el mundo está en llamas?

Son muchas las problemáticas ambientales, sociales y políticas que aquejan a nuestro planeta. Para poner dos que están relacionados con el título de este artículo podemos mencionar dos casos recientes de incendios forestales. El año pasado se produjo unos de los incendios más devastadores de la década, los incendios en Amazonía quemaron 4,2 millones de campos de fútbol de dicha selva en agosto, sumado a que ya se habían perdido 8,4 millones de campos de fútbol en esta década a causa de la deforestación. Adicionalmente, hace unas semanas se propagó otro incendio, en esta ocasión al otro lado del mundo, en Australia el fuego cobró la vida de 25 personas y más de 1 millón de animales. 
Se podría decir que estos incendios son “desastres naturales” que están fuera de control; sin embargo, nosotros, seres humanos, habitantes de este planeta, somos los que tenemos más responsabilidad, el mundo está en llamas a causa de nuestro egoísmo.
Nuestro egoísmo fue evidenciado desde el momento mismo en el cual nuestros ancestros lejanos empezaron a caminar por las tierras del planeta. Desde ahí el ser humano inició una carrera en la cual ha buscado beneficiarse únicamente él, destruyendo, con el paso de los años, la sostenibilidad ambiental de nuestro entorno y, peor aún, ni siquiera estableciendo un real apoyo entre los seres humanos, muchos de ellos viven en condiciones de miserabilidad. El proyecto humano ha sido egoísta y ni siquiera a podido beneficiar a toda la especie.
El egoísmo del ser humano también quedó demostrado en nuestros intereses y preocupaciones. Siguiendo el mismo ejemplo, el mundo el año pasado se asombró más cuando se quemó la Catedral de NotreDame que cuando empezó a quemarse el pulmón del mundo, es decir el Amazonas. Los intereses materiales se pusieron por encima del bienestar ecológico mundial. 
Si nos ponemos a analizar el egoísmo está impregnado en gran parte de las acciones que realizamos y esto se exporta a todas las organizaciones que como seres humanos hemos construido, incluyendo los países, un invento humano que lo que hizo fue trazar también fronteras simbólicas entre zonas geográficas que ahora nos impiden una cooperación conjunta para enfrentar problemáticas que nos deberían importar como las que venimos explicando.

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